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No hay tiempo que perder: El impacto de una educación comunista



Maxim Havlicek es un pintor que vive en Los Ángeles (Estados Unidos). Nació en Praga la antigua Checoslovaquia en cuya época el país aún vivía su versión del comunismo, Al crecer bajo un régimen de opresión desarrolló su manera de expresarse a través de la pintura y la necesidad de transmitir un mensaje.

Tras las injusticias del régimen y el talento para defender la libertad que faltaba en las calles Maxim comenzó un nuevo camino en el otoño de 1999 al mudarse a Norteamérica y no fue sino hasta en 2011 que dio un vuelco a la pintura como manera de expresión.

En "No Time Left" nos encontramos ante un artista lleno de un sentido de urgencia, por la idea de que que el arte debe reflejar lo actual,  antes de que sea demasiado tarde, como si este dependiera para sobrevivir.


"Mis pinturas a gran escala, extremadamente texturizadas y esculpidas sobre lienzo o lino, son una manifestación directa de mi rivalidad interna para encontrar un significado y un orden más alto en nuestro carácter humano".

Creo el arte contemporáneo que encapsula mi visión de la búsqueda de encontrar la verdad última y todos los obstáculos y argumentos que uno tendría que soportar en tal viaje. Mitos contra los hechos, religiones contra la ciencia. Primordial versus moderno, y sobre todo, la concepción y el significado de la constante que nos define y nos limita todo el tiempo.



Para Maxim las pinturas son el testimonio del mundo que vivimos, en su crudeza y belleza, sus libertades y adoctrinaciones.


"La obra del pensamiento humano debe soportar la prueba de la brutal, desnuda realidad. Si no puede, no tiene valor."Czeslaw  Milosz, The Captive Mind 





@vosmagazine | Por Donny Gonzalez @donnydice 





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