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Javier Muñoz Salas nos invita a recorrer distintos “Caminos”



La vida interna del ser humano — o espiritual— constituye en esencia un viaje. Un punto de partida hacia uno de llegada: Un camino.

En este transcurrir, nuestras percepciones, aprendizajes y por ende el significado que damos a la existencia se transforman. Vamos encontrando hitos, rutas nuevas, compañeros de viaje, períodos de descanso y marcha rápida. Frente a la única certeza que tenemos, la muerte, pueden surgir la inquietud y la búsqueda de respuestas. Nuestra vida mental se mueve de un lugar a otro, y por eso cobra sentido. Que las cosas sean significativas permite conferirles importancia y valor, y por ende el merecimiento de ser vividas a pesar de todo sufrimiento y sensación de la propia e inevitable extinción

Viktor Frankl recalcaba que “el preocuparse por hallar un sentido a la existencia es una realidad primaria, es la característica más original del ser humano”. Dar sentido a las cosas llena de significados los hechos del mundo. Con ello nos alejamos de la sensación de vacío y absurdo, ganando experiencias para enfrentar el continuo proceso de cambios en el que habitamos.



Sin embargo en este viaje no es difícil extraviarse. No lo sabemos todo, y en nuestros límites aprendemos muchas veces de la frustración de la voluntad. Es muy posible sentirnos perdidos en medio de un bosque en el cual la luz del sol penetra débilmente, propiciando la confusión y el vagar de una parte a otra sin encontrar destino. La falta de claridad nos angustia y desconcierta. Tememos a lo desconocido.

Por esta razón se han creado las grandes explicaciones del mundo: marcos de referencias que sirven como mapas, esquemas que nos orientan y sirven de amparo en medio del aparente caos que abruma en el estremecimiento que confiere la propia finitud. Estas grandes explicaciones de mundo pueden ser también rutas, caminos.

Hoy nos encontramos en medio de una realidad social en que las distintas formas de comprender el mundo chocan entre sí. Nos creemos poseedores de una verdad absoluta y por ende consideramos que los otros se encuentran en el error. Nuestras formas de ver el mundo chocan, se contraponen y se declaran la guerra, viciados de toda intención egoísta.

Javier Muñoz Salas busca proponer El Camino de la Unidad como una forma de comprender las grandes interrogantes y problemas del ser humano, pero no como una verdad absoluta, sino como un camino que comprenda que independiente de la forma como se perciban las cosas, existen una verdad superior: Todos los caminos se encuentran unidos.

Por esta razón el principal valor a cultivar en el Camino de la Unidad es la empatía, la capacidad para ponerse en el lugar del otro y sentir lo que siente. Reconociéndome como el otro, se actúa en un sentir unificado a través de la amabilidad y la capacidad de escuchar. Estamos más lejos así de lo que nos perjudica, el egoísmo y progresivamente más cerca de lo que realmente somos, Unidad.

Además de la actitud empática cotidiana, en la práctica constante de El Camino de la Unidad la visita a otras sabidurías y comprensiones de mundo se constituye como un espacio para cultivar la empatía y fraternidad. En este sentido nuestro canal en youtube "Caminos" es una invitación a reconocer y comprender las distintas sabidurías que existen a nuestro alrededor. Nos alejamos de miedos infundados, posturas rígidas y juicios egoístas. De esta forma podemos vivir en la realidad de la diversidad, a través de la empatía con mayor bienestar

Este espacio que recién comienza, compartiendo y conociendo toda sabiduría que existe a nuestro alrededor, nos permite comprender que la diversidad hace vivo al Espíritu humano pues, así como un bosque que no vive solamente de robles, entendemos a lo que aspiramos, tememos y late en lo profundo de todos nosotros.

Acompañémonos acá:



Youtube/JavierMuñozS



| @vosmagazine | Nota de Prensa JM / Foto: Cortesía 



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