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VIH: el miedo es peor que la enfermedad | ENTREVISTA

VIH: el miedo es peor que la enfermedad | ENTREVISTA

Su risa como la de cualquier chico de su edad (27 años), al punto que despierta empatía. 

El encuentro fue en una reconocida cafetería de la ciudad de Maracaibo (estado Zulia – Venezuela), pese a que ya contaba con un esquema de preguntas, en ese momento surgió una inquietud: no aparenta tener algún indicio.


A su llegada se presentó, pedimos algo de tomar, él solicito jugo de durazno, mientras yo pedí un café. Sin mediar palabras, me sorprendió con: “…quiero aclarar antes de comenzar la entrevista que, soy humano”, tal fue mi impresión que casi lloro.

“Mathias”  tal como quiso que lo llamara, con rostro tímido pero con un porte de seguridad, características del  joven de casi  un metro ochenta de altura y piel blanca, se mostró convencido de intercambiar una conversación respecto a un tema que aún sigue siendo tabú y estigma en la sociedad venezolana e internacional: el Virusde Inmunodeficiencia Humana (VIH).

“A veces es complejo recordar el cómo surgió todo. Sé quién me contagió y lo peor de todo donde, era menor que yo, 23 años, en el 2011 cuando me infecté;  pero mi vida se ha venido transformando espiritual y físicamente, desde que conocí que tenía el Virus”.

¿Pero cómo fue que te enteraste?

“Lo típico, un día me sentía  mal, me enfermé y decidí ir al médico, este pidió los exámenes de rutina. No me había dado cuenta hasta llegar al laboratorio que, la casilla VIH estaba marcada, fue allí que respiré profundo y un sinfín de dudas comenzaron a invadir mi cabeza”.

Para Mathias sus dudas fueron el inicio, fue a un laboratorio privado para realizarse los análisis. Explicó que tardó para retirar los resultados: positivo.

“Tardé días, pasaba las noches sudando, me recuperé rápido gracias al tratamiento. Pero debí  ir al médico ya que tenía que llevar los resultado y fueron las dudas las que inundaron mi cabeza, resistiéndome afrontar la verdad”.

¿Qué pasó después de enterarte?

“Simplemente estaba solo, no podría decirles a mis padres – voy a retirar el examen de VIH – con la cara de miedo que tenía. Ese día cuando me dieron el sobre lo abrí rápido, positivo, las piernas se me pusieron frías, tardé horas en reaccionar, ya lo presentía”.

¿Pero cómo podías presentir algo que se iba a convertir en un tormento?

“Fíjate,  hay algo que mucha gente no sabe y que en el mundo heterosexual y homosexual existe, que son las fiestas sexuales. Fue en una donde yo no tomé las previsiones necesarias para cuidarme, allí fui con un amigo y lo demás es historia. Por ello es que cuando al momento de enfermarme recordé lo ocurrido en esa fiesta que ya habían pasado los casi siete meses”.

¿Qué dicen tus padres, recibes apoyo?

“Es difícil, tardé casi un año en decirles, pero no quiero hablar al respecto fue muy traumático. He tenido orientación con psicólogos y no ha sido fácil después de ello”.

¿Vives con ellos?

Sí, pese a todo lo complejo que se ha convertido mi vida”.

¿Cómo has lidiado la situación de los amigos, trabajo y tu rutina de vida, existe mucho tabú al respecto?

“Como dices, existe un tabú, algo ridículo porque sigo teniendo los mismos amigos que me tratan igual, aún cuando desconozcan mi situación. Respecto al trabajo fue difícil, debí renunciar por temor, ese temor sigue, ahora trabajo como independiente no es fácil pero al menos me sirve para sobrevivir”.

¿Recibes tratamiento por parte del Estado venezolano?


“Es un chiste, pero sí. Lo del tratamiento para mí fue algo difícil, tenía que ir y encontrarme con esa realidad bizarra. Imagina una montaña rusa, pues así es la asignación de los medicamento, a veces los hay todos, en otras sólo hay dos, en definitiva cada año es diferente, en especial este ha sido muy irregular en la entrega.


¿Y cómo haces cuando no recibes los tratamientos?

“Simplemente dicen no hay. En una oportunidad casi muero, sino hubiese sido por el apoyo de mis padres, creo que hubiera muerto”.

¿Qué le recomiendas a los adolescentes y jóvenes de tu edad?

“Dar consejos a estas alturas y con VIH no estoy a la altura de la situación, pero lo que sí puedo decirles es que se miren en mi espejo.

A la sociedad que juzgue, yo me contagié en un hecho catalogado como tabú pero cuando vemos la situación había más mujeres que hombres. Simplemente hay que usar el condón, que si está caro o escasea, el Gobierno Nacional hasta los regala, pero hay que usarlo”.

Para “Mathias” su lucha ya no es contra el virus, es contra el miedo que acarrea tenerlo. Explicó que no teme morir, porque según él “todos tenemos que morir de algo”, pero lo importante para este joven trabajador independiente, es evolucionar.

“Tenemos que cambiar de nivel de consciencia, espiritual y física”, de esta manera hace un llamado a la sociedad de ver el VIH/SIDA con otro enfoque.


Cita: el nombre de la fuente fue sustituido a petición del entrevistado, el cual solicitó mantener el anonimato por razones personales y profesionales.

VOS MAGAZINE | @vosmagazine | Donny González @donnydice  | Foto: Ricardo Hernandez



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